Los Niños Índigo

La definición más amplia es la dada por Lee Carroll y Jan Tober (2001:1): “Es un niño que muestra una nueva y poco usual serie de atributos psicológicos con un patrón de comportamiento no documentado antes”,  a lo cual se puede añadir atributos emocionales, intelectuales, sociales y espirituales nuevos.  Se les denomina a nivel internacional INDIGO, porque, según la autora estadounidense Nancy Ann Tape, su campo energético, también llamado aura, vibra dentro de un espectro azul indigo, lo que corresponde a una vibración de expansión de conciencia, cuyas características principales son la sensibilidad, intuición y espiritualidad.
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Estos niños y jóvenes de la nueva generación, presentan algunas características en común, a pesar que, obviamente cada niño es diferente, único y bajo varias y fluctuantes influencias de su entorno. Por lo general, se caracterizan por la autosuficiencia, el desafío o cuestionamiento a la autoridad, la hipersensibilidad, la habilidad de hacer varias cosas a la vez, la rapidez, los intereses precoces de orden intelectual y/o espiritual, entre otras.

Algunos de ellos pueden ser niños superdotados, con un coeficiente intelectual extraordinariamente elevado. A veces son erróneamente catalogados con Desórdenes de Deficiencia de Atención  (DDA) e Hiperactividad (DDAH). Muy a menudo se los etiqueta como “niños problema” que presentan supuestas dificultades de aprendizaje en general por ser inquietos, veloces y se aburren fácilmente. 

Hasta ahora, los investigadores Lee Carroll y Jan Tober han reportado cuatro clases de índigo: el humanista, el conceptual, el artista y el interdimensional. Un niño o joven puede combinar varias clases a la vez, y cada uno va entrenándose según su individualidad

Índigo e hipersensibilidad
Observamos  cuatro niveles de hipersensibilidad: física, emocional, psíquica y espiritual.

1. A nivel físico, sus sentidos están más activos:
 
Vista: Abarca un mayor campo visual. Algunos pueden percibir los campos energéticos (aura) de las plantas y animales. Son hipersensibles a la luz fluorescente, lo que puede acarrear problemas de lectura y escritura, según las investigaciones de María Dolores Paoli en Venezuela. 

Audición: Sus sentidos auditivos también son muy desarrollados. No soportan los gritos y los ruidos estridentes. 

Olfato - Gusto: Tienen preferencias muy definidas en cuanto a comidas, sabores y olores. 

Tacto: A nivel táctil, se observa la mayor sensibilidad y no soportan los textiles sintéticos ni el roce de una etiqueta.

En general, su metabolismo es remarcable, es decir, metabolizan más con menos alimentos o descanso, porque se nutren de otra energía (prana, chi o ki). Por eso duermen poco, comen poco... y tienen energía en exceso.

2. A nivel emocional, su sensibilidad se manifiesta en una gran aptitud para percibir a los demás. Rechazan toda manipulación, violencia, control. Su supuesta “rebeldía” no es más que una gran honestidad, con ellos mismos y con los demás.

3. Psíquicamente se observa capacidades inherentes de habilidades para la sanación, manejo de energía a distancia, clarividencia, telepatía, lectura con la mano, precognición y telequinesia. Algunos pueden ver seres de otras dimensiones. Se conectan espontáneamente con su intuición, la voz del alma a través del corazón, la puerta de entrada a lo interdimensional, como lo comenta María Dolores Paoli.
 
4. A nivel espiritual pueden conectarse más fácilmente con la Esencia o Fuente y tienen acceso a esferas espirituales más fácilmente (si no se los invalida a través de influencia sociocultural materialista). Les atrae mucho desde temprana edad los temas espirituales.

Niños rebeldes… o libres

Con la experiencia de trabajo con estos niños podemos afirmar que captan muchas más cosas que el común de las personas y cuestionan de frente los patrones que rigen la sociedad en la que están insertos.

¿Por qué están aquí?

Los niños y jóvenes índigo son conscientes de que tienen una “misión especial”. Como dice Lee Carroll y Jan Tober: “Uno no se puede equivocar al ver los ojos y la cara de un índigo: tiene una mirada antigua, profunda y sabia. Sus ojos son las ventanas de sus sentimientos y alma. No se esconden como los demás. Son muy viejas almas en cuerpo de niños”. Son los que aceptaron regresar para ayudar al planeta. Estos niños tienen el conocimiento de quiénes son y para qué están aquí.

Índigo y educación, una gran responsabilidad

Estos niños tienen una mayor capacidad para percibir y procesar información, lo que implica que sus maestros (tantos los padres como los educadores), deben aprender a manejar y canalizar estas habilidades.

Como comenta, Ivette Carrión, de la Asociación Índigo Universal (AIU) de Perú, es muy importante regresar a los valores más amplios y más elevados del ser humano, transmitir valores desde muy temprana edad, desde la casa y la escuela, ofreciéndoles ambientes de desarrollo integral, no solamente físico e intelectual, sino también emocional, social y espiritual.

Se trata de niños y jóvenes que requieren en su entorno la presencia de adultos emocionalmente estables y seguros. No pueden aceptar un sistema de sociedad que no esté basado en el amor.

Estos niños creen en sí mismos. Representan un reto para sus padres y educadores. Exigen de nosotros una atención especial y nos piden salir de los esquemas tradicionales de educación. Vinieron para abrir caminos, y nos escogieron para que les ayudemos a ser entendidos y escuchados. Como padres, debemos aplicar algunos principios básicos, ya sea que su niño presente características índigo o no.

Algunos principios para disfrutar estar con ellos

La siguiente lista provee algunos parámetros para convivir armoniosamente con sus hijos. Que ellos sean índigo o no, es irrelevante, todos los niños son extraordinarios, todos están en entrenamiento –nosotros también- y todos necesitan un trato especial basado en el amor .

1. Aliente al niño, siempre fortalezca su autoestima.
2. Deje que haga las cosas por sí mismo (aún si toma más tiempo!, por ejemplo vestirse…). Deje que explore solo (dentro de los parámetros de seguridad necesarios). En general son excelentes autodidactas.
3. Evite tanto los castigos como las recompensas… Nunca recurra a los castigos físicos ni a los gritos. Exija a la escuela que no utilice castigos físicos y/o emocionales. Los castigos y humillaciones pueden desencadenar graves bloqueos de aprendizajes, traumas emocionales,  pérdida de autoestima y depresión. Deje que vean por ellos mismos las consecuencias naturales de sus actos (nuevamente dentro de los parámetros de seguridad necesarios).
4. Sea firme, pero no dominante. Construya con ellos una relación de amigos y acompañantes en el camino de la vida, no de “jefes”.
5. Respételo, sea muy honesta/o con él. Acepte sus propias limitaciones .
6. Con su ejemplo, enséñele el respeto por los demás.
7. Dedique un  tiempo para estar juntos, escúchelo.
8. Todas las cosas hágalas con él en cooperación, no por obligación. Respete los tiempos en los que él quiere estar solo, respete su privacidad.
9. No entre en la lucha de poder. ¿Hay conflictos? Pues no insista. Dar lecciones es absolutamente perder su tiempo, actúe y dé ejemplo.
10. No ceda a aquel primer impulso agresivo, tranquilícese y concédase un minuto para pensarlo. Si no puede manejar una situación, no dude en pedir ayuda a un profesional de su confianza. Pedir ayuda al mismo niño o joven también resulta muy positivo.
11. No lo sobreproteja.
12. Estimule la independencia y la responsabilidad, no tema a que ellos se independicen de usted.
13. Intente mantener calma, tranquilidad, seguridad interior. Sus niños lo perciben todo.
14. No exija siempre y cuando exija algo, que sea razonable y fundamentado. No se trata de límites, se trata de estándares de vida más elevados.
15. Nada de favoritismo.
16. Cuide usted su tono de voz. El grito le hace perder autoridad y respeto.
17. No dramatice la situación, sea natural y espontáneo.
18. Diviértanse juntos. A la final estamos aquí uno con el otro para disfrutarlo y crecer juntos.
19. No “les” hable; hable “con ellos”. 

Fuentes: Children, the Chalenge, de Rudolf Dreikur, 1964 y Fundación INDI-GO, 2001

En general:

- Deles tareas lúdicas.
- Ofrézcales la posibilidad de escoger.
- Deles responsabilidades.
- Explíqueles todo, con mucha honestidad.
- Brinde siempre cortesía y respecto y usted recibirá cortesía y  respeto; ellos le entenderán y aprobarán.
- Recuerde que el primer trabajo es con uno mismo.

Para los educadores

Los educadores especializados han notado que, sin duda, estos niños actúan de manera diferente, lo que representa un reto en el mundo de la educación. Requieren, entre otros, que el sistema educativo se interrogue sobre alternativas de disciplina, sobre cómo crear una atmósfera diferente en las aulas, cómo desarrollar actitudes positivas, cómo cambiar los sistemas de toma de decisiones en las escuelas, cómo implementar un sistema para manejar clases heterogéneas con alumnos que presentan diferentes intereses y velocidades de aprendizaje.

- Atienda cuidadosamente todos los niveles de desarrollo: físico, mental, emocional, social y espiritual.
- Ofrezca un aprendizaje a través de la creatividad (entrevistas, excursiones, expresión corporal, teatro, dibujo, cerámica, danza, música, etc.).
- Deles la oportunidad de elegir, estimulando su inteligencia.
- Deje que hagan las cosas ellos mismos.
- Deles responsabilidades (el “ayudante", el “promotor”, el “cuidador”).
- Tratarlos y honrarlos como individuos, no avergonzarlos, ni culparlos nunca.
  
¿A ellos les resulta muy difícil adaptarse al viejo sistema educativo? o por el contrario, ¿al sistema educativo le resulta muy difícil adaptarse a ellos? En todo caso, estos niños y jóvenes requieren, implícita o explícitamente, cambios en los modelos vigentes.
El elemento de novedad y creatividad es el aliado de los educadores para tener su atención, no la rutina ni la monotonía.

Si les permitimos ambientes que tengan centros de actividad, donde pueden tocar, armar, dibujar, coleccionar, entrevistar a personas, actuar y vivenciar las clases, encontraremos no solamente niños sin problemas, sino niños que superarán mucho lo que el profesor espera de su clase. La cuestión está en el ambiente, el entorno, en el abordaje de relaciones y en nosotros mismos (los adultos), no en el niño.

Inteligencias múltiples

Responden mejor a la educación alternativa y activa, como los sistemas Montessori, Waldorf (Rudolf Steiner), Alberto Merani, William Kilpatrick y/o toda educación que utilice las inteligencias múltiples. Hasta ahora los investigadores en pedagogía (Howard Hardner, 1995 y Thomas Armstrong, 1993) afirman que los niños tienen por lo menos nueve inteligencias, es decir, maneras de aprender (la lingüística, la lógica matemática, la espacial, la kinética, la intrapersonal, la interpersonal, la trascendente, la naturista y la musical). Los índigo muy a menudo utilizan todas las inteligencias, y especialmente la intrapersonal, naturista, espacial y musical .

Índigo y salud

Algunos autores dan  las siguientes recomendaciones para el mejor desarrollo del niño:
- No se preocupe por su alimentación. Su propio cuerpo le está diciendo lo que debe comer. Las proteínas animales se pueden compensar con soja, trigo, amaranto, nueces, almendras, maní, quinua y maca, entre otras. Su pediatra confirmará que su estatura y peso son normales.
- No debe sobreprotegerlo. Lo más seguro es que su hijo resista las enfermedades mejor de lo que usted puede imaginar. 
- Si presenta facultades paranormales como clarividencia, clariaudiencia, telepatía, sueños premonitorios, no tome esto como producto de la imaginación o de enfermedad mental (psicosis, esquizofrenia). Usted deberá investigar sobre estos temas para poder guiar a su hijo.
- También puede darse el caso de que presenten una inteligencia, rapidez y/o memoria extraordinaria, así como una inusual capacidad para las matemáticas y las computadoras, en este caso su hijo se sentirá mejor en un sistema de educación activo alternativo.
- Los niños índigo no deben ser vistos como “entes superiores”, sino simplemente como humanos que muestran características que han estado dormidas en la humanidad por largo tiempo.
- Recordemos  que todos estamos aprendiendo en la marcha,  junto a los chicos.

Desorden de Déficit de Atención e Hiperactividad

En 1996, la doctora Doreen Virtue reporta que, en los Estados Unidos, sesenta y cinco por ciento de los niños diagnosticados con supuestos Desorden de Déficit de Atención (DDA) y Desorden de Déficit de Atención e Hiperactividad (DDAH) son tratados con el medicamento llamado Ritalin (clorhidrato de metilfenidato).

El supuesto DDA puede en realidad -en el caso de los índigo - ser una “sobre atención selectiva creadora”  y/o el resultado de su gran velocidad para aprender las cosas, por lo tanto se aburren y prestan atención a otras cosas. La supuesta hiperactividad puede ser también simplemente la energía “normal” de los niños en una sociedad cansada y estresada que no soporta las actividades de los niños, sobre todo en un contexto urbano, donde los chicos tienen poco espacios verdes para “desahogarse”.

Medicina alternativa

Estos chicos son muy sensibles a energías sutiles y responden mejor a la medicina alternativa que la medicina alópata. Reaccionan positivamente a la Homeopatía, Flores de Bach, Medicina Ayurvédica, Masajes Energéticos (Tui Na), Reflexología, Digitopuntura (Shiatsu), Músicoterapia, Iriología, Reiki, Feng Shui, EMF Balancing Technique (Peggy Dubro), entre muchas otras terapias alternativas.

Un desarrollo integral es recomendable:

- En lo físico: hacerles cariño, actividades como natación, yoga, tai chi u otras artes marciales.
- En lo mental: actividades intelectuales como filosofía, ajedrez, literatura, informática.
- En lo artístico: actividades como danza, música, pintura.
- En lo emocional: ofreciéndole estabilidad y afecto.
- En lo relacional: a través de contacto con la naturaleza como criar mascotas y siembra/cuidado de plantas. 
- En lo espiritual: con actividades encaminadas al crecimiento interior.

Es de suma importancia escuchar atentamente al niño para saber lo que necesita y no necesita.

María del Carmen Vila concluye: “Ellos saben que este mundo puede ser cambiado, también saben como actuar, sin basarse en los códigos que les imparten sus progenitores. Son más libres, más aptos para los cambios repentinos, menos acosados por los medios inconscientes, más avezados en las ciencias y más dispuestos para los nuevos patrones de conducta. ¿Cómo proceder frente a estos seres que traen en sí los códigos de una nueva humanidad? Simplemente contemplarlos, dejar fluir en ellos lo que su verdadera esencia quiere manifestar. Solo resta permanecer atentos, dispuestos a aceptar sus inclinaciones innatas, sin interferencias, sin temores, sin trabas”.

 

Última modificación ( 13-06-2006 )