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La definición más amplia es la dada por Lee Carroll y Jan Tober
(2001:1): “Es un niño que muestra una nueva y poco usual serie de
atributos psicológicos con un patrón de comportamiento no documentado
antes”, a lo cual se puede añadir atributos emocionales,
intelectuales, sociales y espirituales nuevos. Se les denomina a nivel
internacional INDIGO, porque, según la autora estadounidense Nancy Ann Tape,
su campo energético, también llamado aura, vibra dentro de un espectro
azul indigo, lo que corresponde a una vibración de expansión de
conciencia, cuyas características principales son la sensibilidad,
intuición y espiritualidad.

(*El 16,17/09/2006: Curso SENTIR LA VIDA, para niños y niños Índigo, para más información haz click)
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Estos
niños y jóvenes de la nueva generación, presentan algunas
características en común, a pesar que, obviamente cada niño es
diferente, único y bajo varias y fluctuantes influencias de su entorno.
Por lo general, se caracterizan por la autosuficiencia, el desafío o
cuestionamiento a la autoridad, la hipersensibilidad, la habilidad de
hacer varias cosas a la vez, la rapidez, los intereses precoces de
orden intelectual y/o espiritual, entre otras.
Algunos de
ellos pueden ser niños superdotados, con un coeficiente intelectual
extraordinariamente elevado. A veces son erróneamente catalogados con
Desórdenes de Deficiencia de Atención (DDA) e Hiperactividad (DDAH).
Muy a menudo se los etiqueta como “niños problema” que presentan
supuestas dificultades de aprendizaje en general por ser inquietos,
veloces y se aburren fácilmente.
Hasta ahora, los investigadores Lee Carroll y Jan Tober han reportado cuatro clases de índigo: el humanista, el conceptual, el artista y el interdimensional. Un niño o joven puede combinar varias clases a la vez, y cada uno va entrenándose según su individualidad
Índigo e hipersensibilidad
Observamos cuatro niveles de hipersensibilidad: física, emocional, psíquica y espiritual.
1. A nivel físico, sus sentidos están más activos:
Vista:
Abarca un mayor campo visual. Algunos pueden percibir los campos
energéticos (aura) de las plantas y animales. Son hipersensibles a la
luz fluorescente, lo que puede acarrear problemas de lectura y
escritura, según las investigaciones de María Dolores Paoli en
Venezuela.
Audición: Sus sentidos auditivos también son muy desarrollados. No soportan los gritos y los ruidos estridentes.
Olfato - Gusto: Tienen preferencias muy definidas en cuanto a comidas, sabores y olores.
Tacto: A nivel táctil, se observa la mayor sensibilidad y no soportan los textiles sintéticos ni el roce de una etiqueta.
En general, su metabolismo es remarcable, es decir, metabolizan más
con menos alimentos o descanso, porque se nutren de otra energía
(prana, chi o ki). Por eso duermen poco, comen poco... y tienen energía
en exceso.
2. A nivel emocional, su sensibilidad se manifiesta
en una gran aptitud para percibir a los demás. Rechazan toda
manipulación, violencia, control. Su supuesta “rebeldía” no es más que
una gran honestidad, con ellos mismos y con los demás.
3. Psíquicamente se observa capacidades inherentes
de habilidades para la sanación, manejo de energía a distancia,
clarividencia, telepatía, lectura con la mano, precognición y
telequinesia. Algunos pueden ver seres de otras dimensiones. Se
conectan espontáneamente con su intuición, la voz del alma a través del
corazón, la puerta de entrada a lo interdimensional, como lo comenta
María Dolores Paoli.
4. A nivel espiritual
pueden conectarse más fácilmente con la Esencia o Fuente y tienen
acceso a esferas espirituales más fácilmente (si no se los invalida a
través de influencia sociocultural materialista). Les atrae mucho desde
temprana edad los temas espirituales.
Niños rebeldes… o libres
Con la experiencia de trabajo con estos niños podemos afirmar que
captan muchas más cosas que el común de las personas y cuestionan de
frente los patrones que rigen la sociedad en la que están insertos.
¿Por qué están aquí?
Los
niños y jóvenes índigo son conscientes de que tienen una “misión
especial”. Como dice Lee Carroll y Jan Tober: “Uno no se puede
equivocar al ver los ojos y la cara de un índigo: tiene una mirada
antigua, profunda y sabia. Sus ojos son las ventanas de sus
sentimientos y alma. No se esconden como los demás. Son muy viejas
almas en cuerpo de niños”. Son los que aceptaron regresar para ayudar
al planeta. Estos niños tienen el conocimiento de quiénes son y para
qué están aquí.
Índigo y educación, una gran responsabilidad
Estos
niños tienen una mayor capacidad para percibir y procesar información,
lo que implica que sus maestros (tantos los padres como los
educadores), deben aprender a manejar y canalizar estas habilidades.
Como comenta, Ivette Carrión, de la Asociación Índigo Universal (AIU)
de Perú, es muy importante regresar a los valores más amplios y más
elevados del ser humano, transmitir valores desde muy temprana edad,
desde la casa y la escuela, ofreciéndoles ambientes de desarrollo
integral, no solamente físico e intelectual, sino también emocional,
social y espiritual.
Se trata de niños y jóvenes que requieren en su entorno la presencia
de adultos emocionalmente estables y seguros. No pueden aceptar un
sistema de sociedad que no esté basado en el amor.
Estos niños creen en sí mismos. Representan un reto para sus padres
y educadores. Exigen de nosotros una atención especial y nos piden
salir de los esquemas tradicionales de educación. Vinieron para abrir
caminos, y nos escogieron para que les ayudemos a ser entendidos y
escuchados. Como padres, debemos aplicar algunos principios básicos, ya
sea que su niño presente características índigo o no.
Algunos principios para disfrutar estar con ellos
La siguiente lista provee algunos parámetros para convivir
armoniosamente con sus hijos. Que ellos sean índigo o no, es
irrelevante, todos los niños son extraordinarios, todos están en
entrenamiento –nosotros también- y todos necesitan un trato especial
basado en el amor .
1. Aliente al niño, siempre fortalezca su autoestima.
2. Deje
que haga las cosas por sí mismo (aún si toma más tiempo!, por ejemplo
vestirse…). Deje que explore solo (dentro de los parámetros de
seguridad necesarios). En general son excelentes autodidactas.
3. Evite
tanto los castigos como las recompensas… Nunca recurra a los castigos
físicos ni a los gritos. Exija a la escuela que no utilice castigos
físicos y/o emocionales. Los castigos y humillaciones pueden
desencadenar graves bloqueos de aprendizajes, traumas emocionales,
pérdida de autoestima y depresión. Deje que vean por ellos mismos las
consecuencias naturales de sus actos (nuevamente dentro de los
parámetros de seguridad necesarios).
4. Sea firme, pero no dominante. Construya con ellos una relación de amigos y acompañantes en el camino de la vida, no de “jefes”.
5. Respételo, sea muy honesta/o con él. Acepte sus propias limitaciones .
6. Con su ejemplo, enséñele el respeto por los demás.
7. Dedique un tiempo para estar juntos, escúchelo.
8. Todas
las cosas hágalas con él en cooperación, no por obligación. Respete los
tiempos en los que él quiere estar solo, respete su privacidad.
9. No
entre en la lucha de poder. ¿Hay conflictos? Pues no insista. Dar
lecciones es absolutamente perder su tiempo, actúe y dé ejemplo.
10. No
ceda a aquel primer impulso agresivo, tranquilícese y concédase un
minuto para pensarlo. Si no puede manejar una situación, no dude en
pedir ayuda a un profesional de su confianza. Pedir ayuda al mismo niño
o joven también resulta muy positivo.
11. No lo sobreproteja.
12. Estimule la independencia y la responsabilidad, no tema a que ellos se independicen de usted.
13. Intente mantener calma, tranquilidad, seguridad interior. Sus niños lo perciben todo.
14. No
exija siempre y cuando exija algo, que sea razonable y fundamentado. No
se trata de límites, se trata de estándares de vida más elevados.
15. Nada de favoritismo.
16. Cuide usted su tono de voz. El grito le hace perder autoridad y respeto.
17. No dramatice la situación, sea natural y espontáneo.
18. Diviértanse juntos. A la final estamos aquí uno con el otro para disfrutarlo y crecer juntos.
19. No “les” hable; hable “con ellos”.
Fuentes: Children, the Chalenge, de Rudolf Dreikur, 1964 y Fundación INDI-GO, 2001
En general:
- Deles tareas lúdicas.
- Ofrézcales la posibilidad de escoger.
- Deles responsabilidades.
- Explíqueles todo, con mucha honestidad.
- Brinde siempre cortesía y respecto y usted recibirá cortesía y respeto; ellos le entenderán y aprobarán.
- Recuerde que el primer trabajo es con uno mismo.
Para los educadores
Los
educadores especializados han notado que, sin duda, estos niños actúan
de manera diferente, lo que representa un reto en el mundo de la
educación. Requieren, entre otros, que el sistema educativo se
interrogue sobre alternativas de disciplina, sobre cómo crear una
atmósfera diferente en las aulas, cómo desarrollar actitudes positivas,
cómo cambiar los sistemas de toma de decisiones en las escuelas, cómo
implementar un sistema para manejar clases heterogéneas con alumnos que
presentan diferentes intereses y velocidades de aprendizaje.
- Atienda cuidadosamente todos los niveles de desarrollo: físico, mental, emocional, social y espiritual.
-
Ofrezca un aprendizaje a través de la creatividad (entrevistas,
excursiones, expresión corporal, teatro, dibujo, cerámica, danza,
música, etc.).
- Deles la oportunidad de elegir, estimulando su inteligencia.
- Deje que hagan las cosas ellos mismos.
- Deles responsabilidades (el “ayudante", el “promotor”, el “cuidador”).
- Tratarlos y honrarlos como individuos, no avergonzarlos, ni culparlos nunca.
¿A
ellos les resulta muy difícil adaptarse al viejo sistema educativo? o
por el contrario, ¿al sistema educativo le resulta muy difícil
adaptarse a ellos? En todo caso, estos niños y jóvenes requieren,
implícita o explícitamente, cambios en los modelos vigentes.
El elemento de novedad y creatividad es el aliado de los educadores para tener su atención, no la rutina ni la monotonía.
Si les permitimos ambientes que tengan centros de actividad, donde
pueden tocar, armar, dibujar, coleccionar, entrevistar a personas,
actuar y vivenciar las clases, encontraremos no solamente niños sin
problemas, sino niños que superarán mucho lo que el profesor espera de
su clase. La cuestión está en el ambiente, el entorno, en el abordaje
de relaciones y en nosotros mismos (los adultos), no en el niño.
Inteligencias múltiples
Responden mejor a la educación alternativa y activa, como los sistemas Montessori, Waldorf (Rudolf Steiner), Alberto Merani, William Kilpatrick y/o toda educación que utilice las inteligencias múltiples. Hasta ahora los investigadores en pedagogía (Howard Hardner, 1995 y Thomas Armstrong,
1993) afirman que los niños tienen por lo menos nueve inteligencias, es
decir, maneras de aprender (la lingüística, la lógica matemática, la
espacial, la kinética, la intrapersonal, la interpersonal, la
trascendente, la naturista y la musical). Los índigo muy a menudo
utilizan todas las inteligencias, y especialmente la intrapersonal,
naturista, espacial y musical .
Índigo y salud
Algunos autores dan las siguientes recomendaciones para el mejor desarrollo del niño:
-
No se preocupe por su alimentación. Su propio cuerpo le está diciendo
lo que debe comer. Las proteínas animales se pueden compensar con soja,
trigo, amaranto, nueces, almendras, maní, quinua y maca, entre otras.
Su pediatra confirmará que su estatura y peso son normales.
- No debe sobreprotegerlo. Lo más seguro es que su hijo resista las enfermedades mejor de lo que usted puede imaginar.
-
Si presenta facultades paranormales como clarividencia, clariaudiencia,
telepatía, sueños premonitorios, no tome esto como producto de la
imaginación o de enfermedad mental (psicosis, esquizofrenia). Usted
deberá investigar sobre estos temas para poder guiar a su hijo.
-
También puede darse el caso de que presenten una inteligencia, rapidez
y/o memoria extraordinaria, así como una inusual capacidad para las
matemáticas y las computadoras, en este caso su hijo se sentirá mejor
en un sistema de educación activo alternativo.
- Los niños índigo no
deben ser vistos como “entes superiores”, sino simplemente como humanos
que muestran características que han estado dormidas en la humanidad
por largo tiempo.
- Recordemos que todos estamos aprendiendo en la marcha, junto a los chicos.
Desorden de Déficit de Atención e Hiperactividad
En 1996, la doctora Doreen Virtue
reporta que, en los Estados Unidos, sesenta y cinco por ciento de los
niños diagnosticados con supuestos Desorden de Déficit de Atención
(DDA) y Desorden de Déficit de Atención e Hiperactividad (DDAH) son
tratados con el medicamento llamado Ritalin (clorhidrato de
metilfenidato).
El supuesto DDA puede en realidad -en el caso de los índigo - ser
una “sobre atención selectiva creadora” y/o el resultado de su gran
velocidad para aprender las cosas, por lo tanto se aburren y prestan
atención a otras cosas. La supuesta hiperactividad puede ser también
simplemente la energía “normal” de los niños en una sociedad cansada y
estresada que no soporta las actividades de los niños, sobre todo en un
contexto urbano, donde los chicos tienen poco espacios verdes para
“desahogarse”.
Medicina alternativa
Estos chicos son muy sensibles a energías sutiles y responden mejor
a la medicina alternativa que la medicina alópata. Reaccionan
positivamente a la Homeopatía, Flores de Bach, Medicina Ayurvédica,
Masajes Energéticos (Tui Na), Reflexología, Digitopuntura (Shiatsu),
Músicoterapia, Iriología, Reiki, Feng Shui, EMF Balancing Technique
(Peggy Dubro), entre muchas otras terapias alternativas.
Un desarrollo integral es recomendable:
- En lo físico: hacerles cariño, actividades como natación, yoga, tai chi u otras artes marciales.
- En lo mental: actividades intelectuales como filosofía, ajedrez, literatura, informática.
- En lo artístico: actividades como danza, música, pintura.
- En lo emocional: ofreciéndole estabilidad y afecto.
- En lo relacional: a través de contacto con la naturaleza como criar mascotas y siembra/cuidado de plantas.
- En lo espiritual: con actividades encaminadas al crecimiento interior.
Es de suma importancia escuchar atentamente al niño para saber lo que necesita y no necesita.
María del Carmen Vila
concluye: “Ellos saben que este mundo puede ser cambiado, también saben
como actuar, sin basarse en los códigos que les imparten sus
progenitores. Son más libres, más aptos para los cambios repentinos,
menos acosados por los medios inconscientes, más avezados en las
ciencias y más dispuestos para los nuevos patrones de conducta. ¿Cómo
proceder frente a estos seres que traen en sí los códigos de una nueva
humanidad? Simplemente contemplarlos, dejar fluir en ellos lo que su
verdadera esencia quiere manifestar. Solo resta permanecer atentos,
dispuestos a aceptar sus inclinaciones innatas, sin interferencias, sin
temores, sin trabas”.
Última modificación (
13-06-2006 )
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