VIRUS
Resúmen traducido del artículo del libro:POUR EN FINIR AVEC PASTEUR; Un siglo de mistificación científica del Dr. Eric ANCELET.
(Resúmen traducido del artículo del libro:POUR EN FINIR AVEC PASTEUR
Un siglo de mistificación científica del Dr. Eric ANCELET)
Virus significa veneno. El veneno destruye la vida.
Los
virus se consideran verdaderos parásitos porque solamente se pueden
reproducir utilizando el aparato enzimático de una célula viva.
Hasta el momento solo se han identificado unos 2.000 virus, lo cual quiere decir que conocemos 2.000 gotas de agua en el océano.
Son responsables del 60 % de las enfermedades infecciosas.
Pero
un verdadero parásito es un ser que vive a expensas de otro sin dar
nada a cambio de lo que toma. Este acto gratuito y destructor es
difícil de admitir si se considera que los virus están omnipresentes,
casi siempre silenciosos y ocasionalmente patógenos en condiciones
especiales.
VIRUS Y GENES SON IDÉNTICOS,
La diferencia es que los genes son sedentarios y los virus nómadas.
Los
genes son conservadores cuando todo va bien, los virus aseguran la
parte adaptativa y evolutiva en todas las situaciones conflictivas.
La
estructura de los virus esta compuesta de moléculas orgánicas que
recuerdan las del cristal. De una absoluta simplicidad : una
información precisa protegida por un envoltorio, igual que una carta o
un telegrama.
Según los virologistas Peter y Jane Madewar “ el virus
es un paquete de malas noticias envueltos de proteínas“ . Y ¿porque de
malas noticias ?
La información esta constituida por un ácido nucleico, que casi siempre es un ARN.
El envoltorio es una cápsula proteica que adopta una forma simétrica helicoidal o icosaedrica.
Este
conjunto parece un cristal en forma de virión. En ciertos casos se
envuelve de un segundo envoltorio lipoproteico que es un fragmento de
biomembrana perteneciente a la célula receptora. Este conjunto da la
perfecta impresión de ser un gen con traje de viaje,
O mejor dicho
cubierto de una escafandra llena de captores para poder circular y
orientarse sin perderse en el medio extracelular.
También hay los
“genes saltadores” o transposones, que son virus desnudos y no
necesitan escafandra mientras no salgan del citoplasma. Recordemos que
ciertos genes poseen o pueden adquirir la información necesaria para
sintetizar una cápsula proteica, que elaboraran si tienen que salir de
la célula para convertirse en verdaderos virus. Y será esta cápsula la
que dará al virus su forma y su apariencia cristalina.
La forma de
los virus es extraordinaria, los de la gripe y el del sida son esferas
erizadas con antenas puntiagudas que van en todas direcciones. Mientras
que los adenovirus parecen cristales icosaedricos con múltiples facetas
( 500 por adenovirus).
¿ Para que sirve la forma ? para informar y recibir información.
¿Nos
damos cuenta de la diferencia de talla que existe entre el virus y su
huésped ? Comparativamente podemos imaginar un hombre entrando en una
esfera de 100 millones de kilómetros de diámetro para encontrar su
objetivo que es de 1 o 2 kilométros de diámetro (una célula ).
Esto
no seria posible si no existiera una especie de “conexión radio” o un
guía electromagnético entre el objetivo y el proyectil.
¿ Que es lo
que activa y dirige al virus? La respuesta es muy simple, la forma del
virus funciona como una antena que permite a cada especie, individuo,
tejido, célula, atraer las informaciones necesarias para su
supervivencia o su evolución. ¿ Herejia ? No.
No olvidemos que los
procariotas han creado y animan circuitos de información en la biosfera
mucho más importantes que todas nuestras redes informáticas y que
funcionan sin parar y a pleno rendimiento en este mismo momento.
FUNCION DE LOS VIRUS
Estas estructuras cristalinas portadoras de una información, se vuelven activas al penetrar en la célula.
Todos
los seres vivos, de los mas simples a los mas complejos están llenos de
virus para comunicar entre ellos y así poder coordinar su esfuerzo
evolutivo.
Para poder llevar a cabo su misión, el virus debe
penetrar al interior de un organismo infinitamente mas complejo,
defendido por un sistema inmunitario muy elaborado, atravesar múltiples
barreras, como la piel y las mucosas donde se activan millones de
bacterias asociadas a millones de células “de defensa ”, viajar por los
trayectos nerviosos, sanguíneos o linfáticos, incluso utilizar células
móviles que les sirven de taxi, y todo eso con una sola finalidad :
encontrar su objetivo, o sea, el órgano, el tejido, o la célula a la
cual va dirigida su información y donde podrá reproducir esta
información para transmitirla a otras células, tejidos, órganos,......
que pertenecen a otros seres vivos.
¡ Hace falta mucho valor y una voluntad a toda prueba para conseguirlo ¡
a no ser que el virus esté guiado.
¿
Como explicar que en el curso de la evolución, que las células hayan
desarrollado receptores membranosos que permiten la adhesión y la
penetración de ciertos tipos de virus si son “parásitos absolutos” que
le roban su citoplasma?
Si los virus no son más que asesinos
ciegos, violadores de membranas y ladrones de citoplasma ( proyección
en el microcosmos de un fantasma “bárbaro” profundamente enraizado en
nuestro inconsciente colectivo )
¿ Como es que el sistema inmunitario los transporta hasta las células ?
¿ Como es que los virus poseen las llaves o los códigos perfectamente adaptados a las complejas cerraduras celulares ?
Por
ejemplo, para favorecer la penetración del VIH en los linfocitos T 4,
al menos hay cuatro receptores coordinados, que son la cabeza y el
polo de conciencia del sistema inmunitario.
¿Porque esta fusión entre la célula y el virus, solo se produce en ciertas condiciones psico-fisiológicas ?
El
virus, una vez agarrado a la membrana se saca su escafandra
lipoproteica e inyecta su ácido nucléico en el citoplasma de la célula
o de la bacteria.
¿ Y que pasa entonces?, hay varias posibilidades,
aunque para la mayoría de nosotros solo exista una versión de tipo
“Alien”: el virus utiliza el aparato enzimático celular para replicar
su ácido nucleico y sus proteínas a millares de ejemplares. Como un
vampiro, chupa toda la energía y los nutrientes de la célula hasta
dejarla exhausta. Incluso a veces con la replicación, la célula se
desintegra al liberarse los nuevos viriones que van a destruir también
otras células.
Cuando millares de células están afectadas, el huésped se pone enfermo y puede incluso morir.
Es
este escenario de pesadilla el que justifica por si mismo el frenesí de
la vacunación, como si el virus tuviera una sola función, la de
multiplicarse al infinito y matar multiplicándose.
Nosotros emitimos algunas dudas sobre ello.
La
naturaleza es demasiado sabia como para permitir este frenesí asesino,
este malgasto de vidas ni estos errores evolutivos que pueden pasar por
una “casualidad”.
Estamos en cada momento en contacto con millares
de virus sin darnos cuenta y muchos llevan un alimento o una
información para nuestra especie, nuestros órganos o nuestras células.
Cada
día nos relacionamos con “enfermos” , portadores sanos, latentes o
crónicos de virus llamados “mortales”. Si estamos en buen equilibrio,
sin estrés, ni grandes conflictos,y sobretodo sin MIEDO, no hay ningún
motivo de activar un programa de supervivencia que se traduce por una
“enfermedad”. Entonces no habrá contagio ni por la saliva, ni por el
esperma ni por la sangre, ya que estas informaciones virales no nos
conciernen. Quizás ya las integramos al haber padecido una enfermedad
infantil y nuestro sistema inmunitario las rechaza.
Se trata de un “sistema experto” de una gran
eficacia, sus informaciones de base pueden atravesar nuestras
“defensas” y en caso necesario reprogramar nuestro ADN.
Los virus
tienen los códigos y las llaves y nosotros tenemos los receptores
listos para recibirlos para un uso inmediato o futuro. Cuando un virus
integra una célula sin desarrollar la enfermedad, los biólogos hablan
de ciclo lisogénico. Les cuesta admitir que el virus no se replique
siempre, ya que en su fantasma “el virus solo sirve para eso” ¡! Para
ellos el ciclo replicativo inductor de enfermedades es necesariamente
el ciclo normal. No pueden o no quieren verlo de otra manera. Por lo
tanto los virus de ADN (como herpes, varicela, rubéola,....) o los
virus de ARN poseedores de la transcriptasa inversa (retrovirus )
pueden integrar el genoma del huésped y quedarse alli silenciosos
durante años, décadas o generaciones al ser transmitidos por las
células sexuales, espermatozoides y óvulos.
Pueden permanecer
silenciosos hasta que una ruptura del equilibrio los reactive. Entonces
esta agresión provoca una respuesta proteica, creando enzimas que
pueden permitir al huésped superar esta prueba. También pueden
provocar un cáncer si tienen la capacidad de modificar las regulaciones
de grupos celulares, pero eso siempre bajo las ordenes del cerebro, ya
sea del cerebro individual, social o de lo que nombramos inconsciente
colectivo. Al final pueden abandonar su cromosoma huésped en forma de
transposones para colocarse en otra parte del genoma o fuera de él y
volverse de nuevo un virus.
El virus también puede estar presente en ciertos
órganos sin formar parte del genoma y sin provocar síntomas ni
reacciones inmunitarias. Los biólogos dicen que “el virus se esconde
engañando las defensas inmunitarias” y entonces se habla de
“enfermedades virales persistentes” latentes o crónicas según si el
huésped es o no “contagioso”. Y se habla de “enfermedad” aunque el
huésped goce de buena salud toda su vida.
Vamos a tomar el ejemplo
del virus Epstein-Barr de la familia de los Herpes, que parece tener un
comportamiento paradójico. Está presente en más del 90 % de los adultos
sin que tengan signos clínicos, pero también puede participar en la
formación de ciertos cáncer (en casos de antibioticoterapia o de
vacunación intempestiva notablemente) o desarrollar una mononucleosis
infecciosa en los adolescentes o en los adultos. “Puede” pero no
siempre lo hace. ¿Por qué? Nuestra respuesta es la siguiente : se
reactivará en el momento en que el huésped esté en estrés, para
ayudarle a solucionar el conflicto. Otro misterio : su circulación en
el organismo está asegurada por los linfocitos B, glóbulos blancos
productores de anticuerpos a los que activa su división !
Al igual
que el VIH que también utiliza el sistema inmunitario para propagarse.
¿Cómo puede ser posible? si vemos al sistema inmunitario unicamente
como un dispositivo de defensa, no podremos obtener ninguna respuesta
satisfactoria
En cambio todo se ilumina si lo consideramos ante
todo como un sistema cognitivo, un sistema inteligente de comunicación
con conciencia propia.
La enfermedad es a su origen un fenómeno
excepcional para resolver un conflicto excepcional. Si actualmente la
salud es un mito y la enfermedad una regla, es que en nuestra sociedad
el sufrimiento humano es también una regla.
Que cada uno saque sus propias conclusiones.
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