La curación del cáncer
Andrés Kibédi P.D.Hom, H.D. (Hamer)
Introducción
Hace
ya más de treinta años que los extraordinarios descubrimientos del Dr.
Ryke Geerd Hamer han estado a la luz pública, primero en su original
alemán y ahora en francés, español e incluso en inglés (-Resumen de la
Nueva Medicina-, y -Legado de la Nueva Medicina-). Sin embargo poca
gente sabe de la nueva medicina, o la medicina sagrada, como la
denominaran en España.
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La nueva medicina
Choque conflictivo
Nos
encontramos con desafíos todos los días de nuestras vidas. Nuestra
respuesta general a las dificultades es incrementar nuestra actividad
para enfrentar lo que sea que nos amenaza o bien la de acudir a algún
mecanismo de escape. Nuestro organismo apoya la respuesta usual
aumentando la actividad del sistema nervioso simpático, el total de
nuestra biología comienza a operar en una fase de alerta o alarma
extraordinaria. Esa susceptibilidad incrementada de nuestro organismo
normalmente nos permite responder al desafío y triunfar. Una vez
resuelta la emergencia, entramos en una fase de recuperación en la cual
predomina el sistema nervioso parasimpático, la inervación del reposo.
Sin embargo, con frecuencia se nos presentan
desafíos para los cuales no estamos preparados, mayores que el umbral
de aquello que podemos resolver. La ilustración que emplea el Dr. Hamer
es la del arquero de fútbol que ataja la pelota casi siempre. La pelota
que se le escurre es aquella que lo pilla desprevenido, era un tiro
encubierto que lo sorprende yendo en la dirección equivocada. De esta
misma forma, a veces nos encontramos con sorpresas que nos impactan en
lo mas vulnerable, en forma inesperada, dando lugar a problemas de
proporciones insuperables. Como el ejemplo de la madre que acaba de
escuchar de un serio accidente que involucra a su niña, o bien el de la
persona que se entera de que su pareja le abandona, la persona que es
despedida de su trabajo o el sentirse incapaz de responder a los
requerimientos de una tarea impuesta.
Estos conflictos, denominados choques biológicos por el Dr. Hamer, impulsan a nuestro organismo a respuestas extraordinarias.
Respuesta orgánica al choque
El
organismo responde simultáneamente en tres niveles; psíquico, cerebral
y orgánico. Al nivel psíquico la experiencia es de estrés máximo,
pensar obsesivo-compulsivo y agitación extrema. En el cerebro a su vez
aparece una formación especial, la cual se puede percibir en una
tomografía axial computada (TAC), es una serie de esferas concéntricas
con foco en un lugar particular del cerebro. En el organismo, por otro
lado, aparece o bien un tumor, una úlcera, un cambio funcional o bien
una parálisis.
El cerebro se divide en
tres capas germinativas: endodermo, mesodermo y ectodermo. Son ellas
las que originan los distintos órganos y estructuras del cuerpo durante
la génesis de la persona (ontogénesis). Estas capas repiten durante la
gestación la historia de la evolución (filogénesis). Se dice que la
ontogénensis, el desarrollo del huevo fertilizado, es una mímica de la
filogénesis, el desarrollo de una especie en el proceso evolutivo. El
programa más antiguo en el cerebro manifiesta estas formaciones
anulares concéntricas en la porción endodérmica del cerebro, el tronco
cerebral. En una TAC se perciben como si fueran los anillos del tiro al
blanco. Este grupo de anillos concéntricos actúa en sincronía con una
localización específica del cuerpo para producir un crecimiento del
tejido endodérmico. El Dr. Hamer ha formulado cinco leyes que abarcan
el sistema que descubrió, son todas ellas comprobables y sujetas a ser
refutadas. En lo que se refiere a tumores, o aumento
celular durante
la fase de actividad del conflicto, éstos tan solo ocurren en órganos
endodérmicos dirigidos por el tronco cerebral o bien mesodérmicos
dirigidos por el cerebelo. Estos tumores son programas especiales que
permitían a nuestros -ancestros endodérmicos- el incrementar alguna
función. Afectaban el tubo digestivo, los pulmones y órganos
reproductivos así como porciones del riñón, el páncreas y el hígado,
pero tan solo los componentes endodérmicos de éstos. Estos tumores
tienen por función el aumentar la secreción, absorción, asimilación o
eliminación. Incluyen cánceres como los del estómago, glándulas
mamarias, cáncer intestinal, nódulo compacto del pulmón; tumores que en
el reino animal tienen que ver con la incapacidad de digerir, absorber,
asimilar o expulsar algo. El tumor de las glándulas mamarias tiene por
función el aumentar la disponibilidad de leche para alimentar la cría o
pareja en casos de emergencia. Estos cánceres cesan de desarrollarse
cuando el
conflicto que los impulsa se resuelve, luego se caseifican
con la participación de micobacterias tuberculosas o bien se
encapsulan. Durante la fase activa del conflicto el organismo usa todas
sus energías, el sistema nervioso simpático está en constante
actividad, la circulación periférica se reduce al mínimo (extremidades
frías) y la persona se encuentra obsesionada con el problema para
encontrarle solución.
El cerebelo y la médula cerebral dirigen al
mesodermo. Esta última emplea un programa prácticamente opuesto,
generando ulceración o necrosis. Durante la fase activa del conflicto
hay desaparición de células, las cuales son eventualmente reemplazadas
al resolverse el conflicto y comenzar el estado de curación. Gran
número de los conflictos localizados en la médula cerebral tienen que
ver con el sistema esquelético. Generalmente son pérdidas de confianza
en si mismo, auto-devaluación con respecto a elementos de la propia
conducta que resultan en ulceraciones de porciones específicas del
esqueleto. Las articulaciones de los dedos representan destreza, la
región sacra y lumbar la habilidad de aguantar las cargas que requiere
el mundo. Por otro lado, rodillas, brazos, extremidades, representan
tipos de complejos de devaluación atlética o dirigidos a la acción que
realizan; el cuello y el cráneo por su parte tienen que ver con
situaciones de equidad y justicia, mientras que las
caderas, por
ejemplo, tienen que ver con asuntos de sexualidad o pareja. Uno de los
descubrimientos interesantes de este nuevo conocimiento es que cuando
estas ulceraciones (pérdida de tejido óseo u osteoporosis) se detienen,
el organismo multiplica células para reparar la pérdida. Estos procesos
de multiplicación son todos auto limitados, teniendo como resultado
final una articulación, vértebra, hueso o nódulo linfático
reconstruidos. Actualmente la medicina considera estos tumores de
recuperación como la más peligrosa e invasiva suerte de cáncer,
empleando tratamientos que dificultan o imposibilitan la
recuperación. Es de notar que las leucemias, policitemias, así como las
multiplicaciones de otros corpúsculos sanguíneos son siempre el
resultado de la recuperación de la médula ósea, que al volver a su
estado de salud y renormalización sobre produce células por un tiempo
limitado. ¡La mitad de aquellas enfermedades que hoy consideramos casi
como mortales plagas son etapas
inocuas de recuperación, ellas mismas beneficiosas; cuyo tratamiento y consecuente pánico las convierte en procesos mortales!
El fenómeno en su totalidad
Conflicto activo, desarrollo de la -enfermedad-
Al
sufrir una persona un conflicto biológico produce esto un estrés
anormal a nivel psíquico, se forman esferas concéntricas en el cerebro
alrededor de un foco particular que a su vez conducen a un crecimiento
o ulceración en el cuerpo. El organismo está en tono simpático mientras
esto ocurre y no se encuentran muchos síntomas orgánicos ya sea de
dolor, hemorragias, etc.
Resolución del conflicto, recuperación de la enfermedad, curarse:
Si
una persona resuelve el conflicto que comenzó la transformación física,
comienza el proceso de curación. El tumor o la úlcera cesan de
inmediato. El cerebro altera su conducta, interrumpiendo el pensar
compulsivo a nivel psíquico, y lográndose un estado de bienestar
psíquico. El sistema nervioso vegetativo pasa a la rama parasimpática,
resultando en un estado llamado vagotónico. Normalmente a estas alturas
las personas se sienten cansadas, exhaustas (son estos los varios
síndromes de fatigas). El proceso orgánico de crecimiento, ulceración o
cesación de función comienza a revertir y esto en general con la
cooperación de microbios. También como coadyuvante a la mejoría aparece
la hinchazón tanto en el plano orgánico como en el cerebro. Se
establece un edema alrededor del tumor o úlcera así como en el cerebro,
donde las esferas concéntricas pierden su definición a la vez que
comienza a acumularse líquido y tejido glial para reparar y revertir
los cambios surgidos durante la
fase activa del conflicto. En el
cerebro las formaciones ahora aparecen como si fueran hinchazón: la
medicina tradicional ahora las diagnostica como tumores cerebrales. El
cuerpo comienza la curación con regeneración ectodérmica o mesodérmica,
por ejemplo el relleno espontáneo de las caries dentales, bien conocido
por dentistas, sin embargo no discutido. La recuperación de la salud
para los restantes niveles mesodérmicos o endodérmicos muestra
encapsulamiento y descomposición o destrucción del tumor.
Enfermedades:
Esta
última es la etapa en que la gente se siente enferma y acude al médico,
es cuando ellos recetan tratamientos y productos químicos que a menudo
suprimen o impiden el proceso. Entre los innumerables descubrimientos
revolucionarios que surgen de esta manera de entender la medicina está
la nueva valoración de nuestra relación con el mundo de los
microbios. Los médicos de terapias alternativas de todo tipo ya hace
mucho sospechaban que definir la enfermedad simplemente como un ataque
de microbios malignos era errado. De hecho, todo el pensamiento médico
del siglo pasado estuvo dominado por el modelo de patología celular de
Virchow: toda enfermedad debía encontrarse al nivel celular. El
organismo se desmoronaba ya fuera porque los microbios habían invadido
las paredes celulares o bien porque el sistema genético fallaba, dando
lugar a deformación celular, y si fallaba el sistema inmune adquiría
características malignas, volviéndose contra las células del propio
cuerpo.
El nuevo sistema aun cuando no teórico en el
sentido de que sus cinco leyes fundamentales se pueden comprobar en
cada nueva situación de enfermedad, sin embargo tiene enormes
consecuencias a nivel teórico. El entendimiento básico que surge es que
aquello que llamamos enfermedad no es accidental ni el resultado de un
desmoronamiento defectuoso al nivel de los componentes sino una
conducta compleja al nivel del controlador: el cerebro y la psique.
La
medicina desde la alborada de la humanidad ha comprendido que el cuerpo
tiene capacidad de sanar y regenerarse. El entusiasmo científico y
analítico de la ilustración buscó comprender como los componentes se
influenciaban y alteraban entre sí, pero así mismo perdió de vista la
interacción del conjunto.
La enfermedad no es un defecto sino es el resultado de control complejo
La
visión lineal de la causalidad de Newton, el descubrimiento de Adam
Smith sobre el papel de la competencia y la interpretación de Darwin
sobre la evolución, en conjunto, nos han llevado a una comprensión de
la naturaleza que asemeja un campo de batalla; la batalla es el cuerpo
y las células son los soldados.
Sin embargo, en la época del computador y de
la regulación computacional de conductas complejas se ha hecho más
fácil entender que los componentes pueden ser simplemente reemplazados
y que el organismo tiene una enorme capacidad de alternar y cambiar
componentes. La supervisión del estado orgánico ocurre en el
cerebro. Los interruptores especiales para echar a andar los programas
especiales diseñados a ayudarnos a sobrellevar el conflicto biológico
también están asentados en el cerebro, así como en la red entrelazada
de núcleos celulares en el cuerpo, que constituyen lo que podría
llamarse un segundo cerebro. .
Hoy en día muchos biólogos están descubriendo
que la vida no es el campo de batalla descrito por Darwin o por
aquellos que lo han simplificado. El mundo co-evoluciona. El medio y el
organismo son un sistema de mutua adaptación y de extraordinaria
cooperación. Antes de que los primeros seres multicelulares hubieran
comenzado su evolución, la vida en la tierra había ya desarrollado su
propio método de compartir información, la forma de intercambiar nuevos
descubrimientos. La red de información que permitió a los primeros
procariotes (células desprovistas de núcleo) el intercambio de diseños
innovadores de adaptación, los que permitieron integrar máquinas
celulares en los eucariotes (células nucleadas) y luego en seres
multicelulares también dio lugar al sistema de medio ambiente que con
el tiempo permitió el control complejo de eventos incluyendo aquellos
de envergadura planetaria como el del control del clima terráqueo (Lyn
Margulis, James Lovelock, también recientemente discutido
en -The
Global Brain-- de Howard Bloom). El intercambio de información a nivel
celular sumado con la co-evolución permitió el uso de este modelo a lo
largo de todo el árbol evolutivo.
Cuando un programa de cáncer o úlcera actúa en
un organismo, no constituye ejemplo de una falla iniciada por una
célula defectuosa sino es el ejemplo de una maquinaria altamente
calibrada llamando a su servicio la capacidad de adaptación del
organismo y poniendo en marcha la maquinaria corporal para permitir al
individuo responder de la mejor forma posible en el desafío que le
confronta.
Los programas especiales biológicos que comparte toda la naturaleza viva.
En
colonias de bacterias es bien conocido que ellas extienden zarcillos
con la finalidad de explorar el medio y devolver información a la
colonia madre de lo que descubren (Bloom, obra citada). Los individuos
en la colonia tienen así la oportunidad de informar sobre
descubrimientos excitantes o bien usan la oportunidad para adaptarse a
medios tóxicos.
A menudo se ha
descubierto que la adaptación es mucho más rápida que lo que permitiría
una mutación al azar, y es porque utiliza máquinas y mecanismos
disponibles a todo el universo biológico. Si las nuevas no son
alentadoras y la capacidad de adaptación se ve copada, el zarcillo
emite señales de peligro comunicando que éste no es buen camino a
seguir, la nueva sub-colonia luego se suicida. Así bien, incluso a
nivel de colonia bacterial, la conducta es altamente compleja, dando
lugar a una suerte de inteligencia naciente, en parte programada
genéticamente, en parte resultado de reglas de interacción cuyo
resultado es la conducta cooperativa, afirmativa de la vida que es la
evolución.
Al evolucionar los seres
multicelulares como resultado de la cooperación que integró las
actividades de las tantas micro-máquinas desarrolladas por los seres
unicelulares se hizo necesario encontrar una forma de coordinación para
todos estos elementos. Este es el nacimiento de la evolución del
sistema nervioso y con el tiempo del cerebro, originalmente localizado
en el núcleo de la célula. Sabemos de la biología celular que un cambio
en células circundantes resulta en conducta amistosa, agresiva o
incluso suicida en la célula original.
Ya a nivel celular existen
programas de respuesta al estrés a través de la multiplicación o
reducción de actividad de las organelas, o cambio de permeabilidad en
las paredes celulares que conducen a su lisis. Ya a nivel de colonia
celular, la conducta de la colonia se hace jerárquicamente superior a
la conducta del individuo. Los controles sistémicos complejos no tan
solo ayudan a mantener la homeostasis de momento a momento sino también
se encargan de invocar las respuestas de emergencia de la totalidad del
organismo, aquellas que evolucionaron con toda la vida, aquellas que
están tan integradas en nuestros circuitos comunes como nuestros
instintos y como nuestras reacciones básicas..
Los programas especiales
que invocan los tumores, úlceras o alteraciones de función existen en
la planta, el animal y el ser humano. Las interconexiones con los
microbios, con ayuda del cerebro y el sistema inmune que establecen las
reglas de cooperación para la participación de los microbios en la
recuperación de la salud también es universal a todos los reinos
vivientes. Un gato o un lobo que sufren conflicto territorial muestran
el mismo tipo de anillos concéntricos que los humanos, con localización
en el cerebro y patologías orgánicas análogas.
Estos
descubrimientos hacen pensar que la biología nos ha equipado con un
código que determina la armonía de la conducta del individuo y el grupo
en circunstancias naturales. Ignoramos ese código a nuestro propio
riesgo.
Inversión de la patología
La
investigación no ha determinado aun como el control cerebral elabora la
patología ni tampoco como ella se interrumpe y se invierte. Lo que sí
se ha establecido, en mas de 30.000 casos bien documentados, y este
número se acrecienta día a día, son las secuencias de los hechos. Estas
secuencias de eventos hasta el día de hoy no han mostrado
excepciones. En casos en que un conflicto único, por ejemplo miedo a
perder la vida (carcinoma de nódulo redondo en el pulmón), miedo de
morirse de hambre (carcinoma solitario del hígado), miedo por la
supervivencia de un hijo (cáncer de glándulas mamarias), abandono
sexual (ulceración carcinomatosa del cuello del útero) se resuelve; el
cerebro entra en una fase de curación, la patología orgánica se detiene
y la psique se calma. La duración del conflicto tendrá relación directa
con la duración de la mejoría y con sus efectos secundarios.
Como la medicina oficial
hoy en día describe cada grupo de síntomas como si fueran una
enfermedad individual, falta la comprensión de las condiciones totales,
el enfoque sistemático, o el entendimiento de cómo funciona el sistema
neuro-vegetativo y el papel que juega.
En cuanto no se
considera el conocimiento descubierto por la nueva medicina, los
enfoques son sintomáticos, paliativos y a menudo impiden la dirección
óptima que debería tomar la curación (cabe notar que si uno abre
páginas de cualquier libro de patología al azar, la causa más frecuente
de cualquier enfermedad es citada como -desconocida-).
El saber - conocimiento
El saber como fuente de conflictos
En
el mundo de los animales, los conflictos corresponden a situaciones
arcaicas simples, la patología cumple las funciones previstas por el
diseño del programa. Un conflicto indigerible se ve iniciado por un
trozo de alimento demasiado grande para que pueda avanzar por alguna
sección del tubo digestivo, así pues, en la región próxima se da lugar
a un crecimiento (adeno-carcinoma) celular de calidad secretoria cuya
función es la de incrementar la producción de jugos digestivos para
reducir el tamaño del trozo. O bien, si un cachorro ha sido herido, el
incremento de producción láctea proveniente del cáncer glandular en la
mama materna le ayuda a recuperar la salud. Si llegara a morirse de
todos modos, la próxima preñez es la resolución natural del conflicto
para la madre.
Para los humanos, los
conflictos arcaicos son mediados por el lenguaje: es posible sufrir un
conflicto indigerible cuando un problema que hemos interiorizado es
demasiado grande como para poder -digerirlo-, o bien cuando algún
conflicto feo no se puede evacuar, -cagar-, cáncer del recto.
Para los humanos, el
conocimiento, el -saber-, cumple varias funciones. El conocimiento nos
lleva a expectativas y a determinadas conductas. Hoy en día por ejemplo
sabemos que el cáncer es fatal; esta es la expectativa cultural y
social, también el SIDA, la esclerosis múltiple y otras tienen la misma
expectativa. Por tanto, si se nos diagnostica una de estas
enfermedades, el mismo diagnóstico causa un segundo conflicto,
específicamente el miedo de morir. Uno de los cánceres secundarios más
frecuentes es el de nódulo redondo del pulmón, correspondiente al
conflicto de temer la muerte inminente. Si tal paciente además sufre
otros terrores, una vez despierto el fantasma del cáncer, es frecuente
encontrar complejos de inferioridad (auto-devaluación) en diferentes
grados de severidad (úlcera de los nódulos linfáticos o de los huesos),
miedo de ser desfigurado (en casos de cáncer de mama), ensuciado,
manchado (melanoma), miedo contra el ataque de una cavidad corporal
(mesotelioma).
Así pues, el mero conocimiento de un estado patológico se convierte en una profética sentencia auto-sustentada por el saber.
Si uno considera además
que la medicina tradicional no muestra interés alguno en los mecanismos
generadores de los conflictos y que el sistema médico oficial se basa
en combatir síntomas, se hace muy claro que cualquier persona
diagnosticada con una de estas enfermedades, que acepta el tratamiento
ofrecido e ignora que ninguna de estas condiciones son fatales de
hecho, se va a morir y morirá en gran medida como consecuencia directa
del tratamiento, por mejor que sea la intención con la que se lo ha
otorgado.
Los ejemplos de personas
que responden a un diagnóstico o pronóstico son innumerables. Incluso
en las situaciones terapéuticas tradicionales es bien conocido que
aquellos que tienden a sanar son quienes saben que se van a sanar. Este
argumento no trata de sugerir que el conflicto biológico es una suerte
de factor -psíquico- o que algunos pases mágicos van a eliminarlo. Cada
conflicto es un choque conflictivo biológico de significante
envergadura y requiere una solución experimentada orgánicamente como
tal (es por esto que los conflictos de este tipo no se pueden eliminar
por medio de hipnosis). La terapia que la nueva medicina implica se
hace difícil dado el peso cultural de asociaciones con estas temidas
enfermedades. Una vez que el profesor médico apareado de su blanco
uniforme de laboratorio pronuncia su diagnosis o prognosis es muy
difícil para los pacientes convencerse de que no es cierta, que aun
existe una posibilidad de salvarse. Y normalmente es el cáncer
secundario,
el cáncer causado por el choque conflictivo del
diagnóstico, el que mata. El primero no lo suele hacer, de hecho,
muchas veces el primero ya estaba en fase de resolución.
Conocimiento, el saber como contrato social
Desde
las colonias celulares procarióticas, a través de las sociedades de
plantas y animales hasta el hombre, el saber es una herramienta para
explorar, descubrir adaptar y rediseñar la realidad. Así como lo
explica Howard Bloom en el libro que hemos citado, ya sea en colonias
de insectos o en grupos humanos, los individuos actúan sus roles por
medio de la información. Hay aquellos que con valor se salen de la
norma y descubren o inventan, también están los que arbitran y juzgan
qué es lo que el grupo debe pensar (los que imponen el conformismo). En
una colonia de hormigas o de abejas no es suficiente haber descubierto
una nueva fuente de alimento; es necesario convencer a la colonia
que vale la pena el esfuerzo de dedicar recursos en aquella
dirección. En su libro -La estructura de las revoluciones científicas-,
T. Kuhn postula (como lo hiciera Adam Smith mucho antes en su
monografía sobre la historia de la astronomía) que las nuevas ideas
solamente se aceptan cuando el
antiguo paradigma ha sido puesto de lado.
Y esto solamente ocurre
cuando aquellos que tienen un interés creado en la preservación del
conocimiento presente han sido derrotados o pierden su relevancia. Es
así pues que la visión del mundo es la visión de aquellos que son
exitosos en la sociedad en este momento, aquellos que de momento son
los encargados de cumplir tareas específicas. La visión del mundo
tiende a ser conservadora, tiende a rechazar innovaciones de mayor
envergadura. Específicamente, la visión sistemática de cómo el mundo
organiza una esfera particular así como la de la salud, se ve
acompañada de organización institucional, estratificación de poderes,
cadenas de manufactura y distribución. Todo esto resulta en un plan
complejo difícil de desbaratar incluso si la visión total resulta
inapropiada.
En su libro -The Shape
of the Past-, Tom Carney explicaba que la Antigua máquina bélica de los
griegos, el ejército de hoplitas que marchaba como una unidad, armadas
con coraza de cuero, escudo, espada corta y lanza larga, era
prácticamente invencible por cualquier formación o tecnología entonces
existente. En esa época ya la era heroica de la cuadriga (carro de
guerra) había sido superada. Los hoplitas luchaban en forma de una
ancha columna, defendiendo su agro, el cual los sustentaba y
condicionaba su organización política y económica. El proveer de armas
y entrenamiento a los hoplitas requería un tamaño mínimo de
terreno. Las batallas en que se involucraban no requerían mayor
estrategia y por tanto no precisaban de un cuerpo de oficiales. Los
hoplitas por lo tanto participaban en ayuntamientos representándose a
si mismos. Esta organización precisaba que su vida económica, las leyes
matrimoniales, leyes de herencia y reglamentación del tamaño del
terreno que un
minifundista podía controlar estuvieran todas
definidas. La organización era tan compleja y afectaba tantas esferas
de actividad que la estructura hoplita y su tecnología persistió mucho
tiempo después que los macedonios desarrollaran nuevas tácticas,
armamento y entrenamiento con los cuales continuamente vencían a las
formaciones hoplitas griegas. Las estrategias cambiantes provocaban una
reacción que se extendía a través de toda la estructura social; el
antiguo paradigma demoró muchas décadas en cambiar y esta demora le
costó siglos de libertad a los griegos.
La curación del cáncer
La
-curación del cáncer- está ya en nuestra posesión, pero no es ni la
-bala mágica-, ni una anti-toxina, tampoco antídoto contra algún veneno
o un atenuante de los daños al medio-ambiente. Sin embargo hay ya más
de un siglo de tradiciones e instituciones así como formas de mirar las
cosas, que previenen aceptar el nuevo conocimiento; empero, la terapia
correcta requiere como primer paso el aceptar la veracidad de estos
nuevos descubrimientos.
Por un lado, las clases dirigentes se ven
confrontadas con enormes pérdidas: las compañías de drogas, las
instituciones quirúrgicas, un sistema de salud pública cada día más
henchido y más difícil de controlar, la jerarquía de autoridad así como
la totalidad de las instituciones de investigación científica que
dedican billones de dólares a direcciones de investigación sin
resultados tangibles a través de las últimas décadas. Por otro lado, si
no sobrevienen cambios, aquellos que podrían vivir bien y en forma
productiva continuarán sufriendo y muriendo. Esto es una
responsabilidad social, moral y legal enorme. Es ventajoso ignorar tal
descalabro, puesto que esta ocultación resulta equivalente al
genocidio.
Es probable que el
lector conozca la metáfora de Dostoyevski en -Los hermanos
Karamásov-, en aquella parte tradicionalmente llamada -el gran
inquisidor-. En ésta, Cristo ha vuelto a la tierra, pero se le mantiene
prisionero en las celdas de la inquisición porque, como el Gran
Inquisidor amablemente explica, aún cuando no duda que habla a Cristo,
aquellos valores que incitaban a revolución entonces y que el
cristianismo defiende, ahora serían muy amenazantes para el sistema. La
inquisición no se puede permitir el lujo de la vuelta de Cristo.
La terapia
Volviendo
pues a nuestro tema, la terapia en la nueva medicina no está basada en
píldoras, lociones o productos químicos, aunque todos ellos pueden ser
de utilidad y de vez en cuando juegan papel importante. El primer paso
terapéutico es el de identificar el conflicto o constelaciones de
conflictos así como precisar la fase en que se encuentra la
persona. Si, por ejemplo, el paciente ya está en fase de resolución,
entonces requiere cuidado de apoyo para sobrellevar la hinchazón,
fatiga o ritmo alterado de sueño, dolores o hemorragias que la
condición pudiera implicar. Él o ella necesitan cuidado para el
organismo durante cualquier enfermedad infecciosa o microbiana que se
presente en esta fase curativa.
Si el paciente se
encuentra en una fase de conflicto activo, el médico debe ser un
detective y un amigo, debe trabajar con su paciente ayudándole a
identificar que conflicto desencadena la situación, sea o no una
situación recurrente (en la cual un conflicto o componente vuelve a
desencadenarse repetidamente -situación que rige en la mayoría de las
condiciones crónicas), debe decidir si corresponde a una situación que
puede o no ser resuelta, e incluso si es conveniente o no que sea
resuelta dados los riesgos de la fase curativa, y debe ayudar con
sugerencias que sean indicadas en vista de las causas fundamentales. La
curación en sí luego requiere de un medioambiente que apoye el cuidado
de las crisis de curación.
Sin embargo, como ya lo
hemos resaltado, este enfoque terapéutico devuelve muchas de las
responsabilidades por sus propias vidas a los pacientes. El doctor cesa
de ser un sabelotodo que da órdenes terapéuticas monosilábicas mientras
flota de un paciente a otro. Se convierte en un amigo, copartícipe, un
experto clínico. Pero el paciente es el jefe. El sistema médico actual
no está estructurado sobre estas bases. El medioambiente no apoya este
enfoque y desgraciadamente las ideas y visión del mundo juegan un papel
importante y prácticamente hipnótico en cuanto a validar la
realidad. Hasta que este conocimiento sea aceptado, aquellos capaces de
revertir sus lesiones necesitan familias cooperadoras y círculos de
amigos que los apoyen, amén de expertos clínicos con mentes abiertas
porque si no, tienen poca posibilidad de triunfar, aunque en la
realidad no haya barrera para su triunfo.
La metástasis
Aunque
implícito en este artículo, el siguiente hecho debe enfatizarse: cada
formación en el cuerpo (tumor, úlcera, defecto funcional) es dirigido
por una formación en el cerebro (anillos concéntricos en una TAC). Al
comenzar la curación, hay hinchazón tanto en el foco corporal como en
el cerebral; estos últimos suelen ser erróneamente diagnosticados como
tumores cerebrales.
Frecuentemente el médico
habla entonces de metástasis en el cerebro. La metástasis como tal no
existe, cada tumor o úlcera individual tienen su propio origen
conflictivo y su propio foco directivo en el cerebro. Es posible que un
solo conflicto de lugar a expresiones múltiples, y esto depende de cómo
lo experimente el individuo. La diagnosis y el tratamiento pueden crear
nuevos conflictos, todo lo cual logra que la diagnosis se haga una
especie de profecía que lleva a su propio cumplimiento; pero todo esto
es trazable a la multiplicidad de miedos y obstáculos implícitos al
tratamiento mismo. Si los conflictos están encadenados o entrelazados,
a menudo la resolución de la raíz también resuelve la cadena de
patologías. Así pues, la diagnosis médica de metástasis no tiene mucho
significado en la evaluación de la seriedad del estado de cosas. Como
nota al margen, cabe resaltar que la investigación científica aun no ha
descubierto una célula cancerosa que se desplace en cualquiera
de
los líquidos corporales. La ciencia tampoco ha podido explicar como el
cáncer de un tipo se pudiera transformar en un cáncer de tipo
histológico distinto (cada capa dérmica muestra su propio tipo de
cáncer). Sin embargo la explicación de estos conceptos sería el mínimo
requerido para poder mantener una teoría sobre las metástasis.
Consecuencias para el tren de vida
Muchos
sistemas de medicina alternativa, así como la investigación moderna
abogan trenes de vida que incluyen variedad nutritiva, descanso y
ejercicio suficientes, abdicar o reducir conductas de dependencia de
substancias narcóticas, estimulantes, alcohol o tabaco así como
razonable ausencia de estrés continuo. Estos consejos parecen buenos en
el sentido que la manutención del cuerpo en un estado óptimo es
sabio. Sin embargo muchos descubren que su dieta sana no los cura, que
el ejercicio no los mejora, y por tanto vuelven a caer en hábitos
desequilibrados.
El Dr. Frazer Mustard en
su investigación con el Centro Canadiense de Investigación Avanzada
sugiere que las habilidades principales para determinar la buena salud
residen en la capacidad que uno tenga de controlar sus reacciones al
estrés. Junto a sus colegas descubrió que el estrés no resuelto y
continuo conduce a quebrantamiento orgánico. Aunque ellos no
entendieron el mecanismo de resolución de conflicto como respuesta
orgánica y el consecuente control del estado neuro-vegetativo, las
conclusiones que establecieron Frazer Mustard y sus colegas son
básicamente correctas. Aquellos que determinan la marcha de sus propias
vidas y disponen del ingreso para resolver muchos de los conflictos que
a todos nos afectan de hecho no desarrollan patología seria y viven más
tiempo. Sin embargo, aquellos en los escalafones socio-económicos más
bajos, que disponen de menos recursos, y pocas esperanzas, descubren
que la incidencia y seriedad de sus conflictos son mayores, sus
alternativas de
tratamiento pocas, la reincidencia más frecuente y la eutanasia iatrogénica, endémica.
Muchos científicos hoy
en día están al tanto que las epidemias de masas - la última es el SIDA
- son fenómenos complejos que involucran no un virus (existe mucha
documentación demostrando la no existencia del virus VIH), sino rechazo
social, profecía que lleva a su propio cumplimiento, desenlaces
iatrogénicos, miedo, pánico y marginalización social por razones de
conducta o ingresos. Después de todo, los pacientes de SIDA mueren de
enfermedades bien conocidas, cada una de las cuales se desarrolla de
acuerdo a las reglas ya discutidas, cada una de ellas con su propio
centro de control en el cerebro, y cada una, de principio, reversible.
Las consecuencias para la medicina social
Hoy
en día se dedican incalculables recursos al tratamiento del cáncer,
desde la quimio-terapéutica y la radiación hasta los tratamientos
paliativos de los enfermos desahuciados. Al extenderse la nueva
medicina los enfoques intervencionistas van a tener que reducirse
drásticamente. Se va a reconocer que la quimio-terapéutica es venenosa
y destructiva. La radio-terapia se va a usar solamente en una ínfima
porción de lo que se hace hoy, para emergencias extremas en casos en
que la hinchazón o tumor afecte funciones vitales y en esos casos
únicamente para proteger aquellas funciones. Ya que las metástasis como
tales no existen sino son conflictos múltiples, cada cual con su propia
manifestación orgánica y cerebral, la terapia se va a orientar a
resolver las causas de los conflictos y a apoyar los procesos
orgánicos. Con la desaparición del pánico y del envenenamiento
iatrogénico las tasas de enfermedad se van a reducir dramáticamente.
Como consecuencia es de
esperar que la medicina se haría financieramente asequible, estaría
socialmente integrada a la estructura misma de las actividades e
interesada en aquellos que la entienden y buscan su ayuda. La medicina
se saldría del ámbito de la industria petroquímica y entraría en el
territorio del sentido común, a cuidar del cuerpo y del alma. Como en
principio, cada proceso es reversible, las tasas de sobrevivencia
incrementarían en forma astronómica a la vez que decaería la necesidad
de intervención clínica.
Sin embargo una población libre de pánico y
consciente de su poder de decisión siempre ha significado un desafío
para las jerarquías que dominan las estructuras sociales. En este caso
también ocurriría lo mismo. Es por esto que uno tiene dificultad de
prever el reconocimiento de la nueva medicina independientemente de los
valores que hoy en día subyacen a las iniciativas protectoras del medio
ambiente, de la ecología y a los impulsos a democracias de base que se
están haciendo sentir en el mundo entero.
Alternativas
La Medicina Social
Ivan
Illich explicaba ya hace más de treinta años en su libro -Némesis
médica- las razones socio-económicas del fracaso del sistema médico
institucionalizado. Son estas, razones complejas, y tienen que ver con
la entrega que las personas hacen de su responsabilidad por la propia
salud a instituciones. En aquellas se aplican reglas de eficiencia
técnica y económica y así aplican terapias uniformadas generales
independientemente de los requerimientos individuales. Estos rituales
tienen como efecto la enfermedad de origen iatrogénico (causadas por el
médico o los establecimientos de salud). La persona se convierte en un
paciente y los aspectos de su vida son evaluados como si fueran
enfermedades (el nacimiento, el embarazo, la muerte, etc.). La
tecnicalización de la salud, o medicalización de la enfermedad encubren
las interrelaciones económicas y sociales que dan origen a la
enfermedad y producen jerarquías de poder y distribución que terminan
dando apoyo al enfermo en vez de
apoyar la salud y la
responsabilidad, así como el sentido más profundo del proceso de
sufrir. Nos convertimos en consumidores de paliativos en vez de ser
seres humanos comprometidos con la vida. Illich explica cuidadosamente
el porqué no es posible de mejorar este sistema queriendo ajustar sus
detalles. El problema está en la interrelación superimpuesta entre el
individuo y la tecnología de la salud. La crítica de Illich es
igualmente válida hoy en día y debe dársele consideración seria si se
intenta diseñar un enfoque genérico a instituciones sociales de
curación, incluso dado el conocimiento científico que hoy poseemos.
En el Canadá por ejemplo
se defiende la medicina social en forma acérrima, y quizás así debería
ser. Pero como el Dr. Hamer, el Dr. Patch Adams y tantos otros
verdaderos médicos lo han afirmado, la medicina no debería ser un
certificado que permita a quienes la practican la impresión impune de
dinero, ni tampoco es un producto de consumo que pueda garantizar la
salud o longevidad para todos los niveles de ingreso o para alguna
clase particular. La medicina social no es simplemente un reflejo de
derechos y responsabilidades sociales, también debe ser el reflejo de
los derechos y responsabilidades que tiene el individuo de ser el
artífice de su propia vida.
Los valores de autosuficiencia y sostenibilidad
Como
ya lo hemos explicado, los programas especiales que controlan el
crecimiento de los tumores, las úlceras, las necrosis y las
alteraciones funcionales en el cuerpo, vale decir, 90% de las
enfermedades conocidas, constituyen el código que tiene la naturaleza
para encarar los conflictos biológicos, aquellos desafíos
extraordinarios que confrontan al individuo o al grupo. Los programas
del endodermo, los cánceres propiamente tales, corresponden al desafío
básico que se percibe como incapacidad de atrapar, digerir, asimilar o
excretar. También incluyen elementos básicos de reproducción y
preservación de la vida. Se revierten con ayuda de descomposición
mediada por micobacterias, acompañado esto por transpiración
nocturna. Las úlceras y alteraciones funcionales mesodérmicas o
ectodérmicas corresponden a la evaluación que el individuo hace de su
-yo-, su propia capacidad, habilidades, su respuesta al grupo y a la
sociedad; el miedo de perder territorio, el miedo ante ser atacado,
asco,
furia, pérdida, etc. Pueden llevar a ulceración de las venas o arterias
coronarias y resultar en ataques al corazón en su resolución, a pérdida
de calcio en los huesos y vuelta a la calcificación en la fase de
recuperación, los llamados sarcomas que tienen un crecimiento limitado
si es que no se interfiere con ellos. Estos son los programas del
individuo en su grupo; todos ellos tienen un significado ya sea en una
o la otra de sus fases. Todas estas están interconectadas con la
biología y todas tienen por función ayudar al individuo en la
resolución de conflictos.
El código natural no es
código moral ni ético pero si tiene consecuencias para nuestro
comportamiento. El código natural da origen a un proceso psíquico,
cerebral y orgánico si es que hay una trasgresión percibida como choque
biológico. La trasgresión es en contra de un imperativo biológico: el
poseer territorio, el marcar el territorio, la defensa contra el
ataque, la falta de confianza en si mismo, miedo de perder integridad
física o de estar protegido contra el abuso.
Muchas de las
instituciones que hemos creado de hecho podrían contribuir a proteger
los poderes y libertades que nuestros propios códigos tienen por
meta preservar, son ellos los sistemas de justicia y los mecanismos de
apoyo social entre tantas otras instituciones de protección de los
individuos.
Es difícil argüir que un
sistema político respalda el código biológico mejor que otro o bien
fundamentar una civilización solamente en la biología. Por otro lado,
el coste de que una civilización vaya en contra de la biología es que
la civilización pierde viabilidad. Nuestros códigos nos son exclusivos
a nuestra especie sino que integran a todas las especies para lograr la
mutua convivencia y maximización de posibilidades. Una especie que
elimina toda la cacería en su territorio se condena ella misma, otra
que hace a sus miembros superfluos se ve confrontada con profunda
crisis de autoestima.
El presente sistema
económico y social pretende que de alguna manera podemos expandir
nuestro crecimiento sin límites, que nunca se terminarán los
recursos. Los códigos biológicos tomaron billones de años en
evolucionar, y lo hicieron conjuntamente con todos los otros sistemas
biológicos.
El requerimiento de comunidad
Incluso
a nivel de las bacterias el contacto físico es jerárquicamente más
importante que la nutrición. La pérdida de contacto con el grupo a
nivel celular lleva a la atrofia y a la muerte, a nivel humano está
conectado por lo menos con el cáncer de los túbulos del riñón, pero
casi todas las patologías empeoran cuando el elemento de pérdida se
asocia con ellas. Funcionamos como parte de una red, pero es necesario
que la red total también nos reconozca individualmente. Esto significa
una comunidad de la que realmente se puede depender, donde el individuo
importa y significa para los demás.
La necesidad de ser valorado y de participar, la crítica y el diálogo
La
nueva medicina originó al observar un médico, el Dr. Hamer, como el
mismo desarrollara una necrosis testicular después de la pérdida de su
hijo. Comenzó luego a entrevistar, preguntar y obtener TACs de cientos,
y eventualmente, miles de pacientes que sufrían de condiciones
diversas, lentamente entrelazando los elementos de las leyes férreas
que conectan todas las enfermedades y su curación. Trabajaba a menudo
casi aislado, luchando contra un sistema que trataba de suprimirlo a
cada paso. Aun cuando los descubrimientos del Dr. Hamer han sido
verificados en incontables conferencias médicas (y oficialmente en la
universidad de Tiernava, en Eslovaquia) y a pesar de que muchos médicos
de mentes abiertas lo practican quedamente, -bajo la mesa-, la
jerarquía médica se opone violentamente. Por tanto, el médico que se
atreve a utilizar este enfoque está constantemente bajo peligro de
persecución por su propio directorio profesional, arriesgando peder
licencia profesional y por tanto
forma de ganarse la vida. El
peligro es real y amenazador. Aquellos que son disidentes en cualquier
campo tienen mucho que perder cuando exploran alternativas y nuevas
formas de ver las cosas. Esto lo puede atestiguar también el Prof. Ling
quien ha sugerido una forma alternativa de entender el transporte a
través de membranas celulares y quien ha sufrido el ostracismo de su
propia comunidad intelectual (http://www.gilbertling.org,
citado también en la obra de Bloom ya citada). Ya hemos mencionado lo
siguiente: el sistema tiende a resistir cambio sobre todo debido a los
intereses creados de instituciones y de individuos. Si, tal como arguye
Bloom, la naturaleza de la conducta de grupo tiene como consecuencia la
imposibilidad de prevenir que los -matones- monopolicen lo que se debe
creer, entonces se hace necesario estructurar los mecanismos de
oposición que permitan que los nuevos foros de discusión sean posibles.
El movimiento -living
democracy- (democracia viviente) sugiere que una manera de lograr esto
es preservando la variedad en el mundo a través de la protección de la
independencia y auto-suficiencia de los grupos humanos. Esto llevará al
intercambio de ideas, imitación y adopción, pero a la vez permitiría
preservar y desarrollar las alternativas que cada grupo ofrece. En el
momento presente, la globalización y la liberalización del intercambio
económico impone tecnologías y creencias en todo el mundo, incluyendo
un sistema médico con todas sus confusiones. Así es como la
desesperanza que acompaña al cáncer y la mayoría de las enfermedades
crónicas se expande a todo el mundo, sin que la gente se dé cuenta del
daño omnipresente que la transmisión de esta visión de mundo y estos
temores tienen sobre otras sociedades.
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1811."
Andrés Kibedi, educado
en Latinoamérica y Canadá, es consejero de política económica para el
gobierno de Ontario, Canadá, así como practicante de medicina
alternativa con títulos de homeopatía, shiatsu y NLP. Es el traductor
principal del sistema de
Enlaces de interés sobre la temática:
Última modificación (
10-12-2006 )
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