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La Vanguardia 11 de junio de 2008:
Italia detiene a tres médicos que intervenían sin necesidad a pacientes para cobrar | La estafa a la sanidad pública condujo a 88 operaciones médicas innecesarias, y quizá a cinco muertes.
Italia
se ha visto sacudida por un escándalo de fraude sanitario cuyas
implicaciones éticas y morales han dejado atónita a la sociedad. El
ministerio fiscal ordenó el lunes la detención de trece médicos o
personal sanitario y del propietario de una clínica privada de Milán,
la clínica Santa Rita, por haber realizado presuntamente operaciones
innecesarias para cobrar por esos servicios a la sanidad pública. La
clínica Santa Rita funcionaba como un centro concertado con la red
sanitaria pública regional de Lombardía, que ayer anunció que suspendía
el contrato con la clínica.
"Las escuchas telefónicas han sido fundamentales. Los investigados
hablan en modo explícito de la necesidad de operar para ganar dinero",
declararon a la prensa italiana las fiscales Grazia Pradella y Tiziana
Siciliano, que iniciaron sus pesquisas en enero del 2007, gracias a una
alerta recibida por la Guardia di Finanza (policía financiera). Según
el informe de la fiscalía, en la clínica privada de Santa Rita, 93
personas fueron operadas sin que sus dolencias lo exigieran realmente,
entre ellas cinco pacientes ancianos que luego fallecieron, y cuya
muerte podría deberse al encarnizamiento sufrido al pasar por el
quirófano para arrostrar inútiles intervenciones. El sufrimiento físico
que eso causaría a sus pacientes no arredró a los médicos.
Por ello, a al menos tres de los médicos detenidos, todos ellos
recluidos en la cárcel milanesa de San Vittore, se les acusa de
homicidio voluntario agravado con crueldad. La acusación más dura es
contra Pier Paolo Brega Massone, jefe del departamento de Cirugía
Torácica de la clínica Santa Rita, en la que ya no trabaja desde hace
dos meses. "Mi defendido ha obrado siempre según su conciencia
-proclamó ayer Giuseppe Cannella, abogado defensor de Brega Massone-, y
contesta todas las conclusiones de los asesores del tribunal. Mi
defendido ha explicado que las operaciones que practicó eran necesarias
y proporcionadas a las patologías, y ha gritado su inocencia".
Muy distinto parecer se desprende de las 209 páginas de la orden de
arresto cautelar dictada por la juez de instrucción Micaela Serena
Curami, que ve en los tres médicos encarcelados dos posibles delitos:
de lesiones graves por los 88 pacientes operados sin necesidad, y de
homicidio por los cinco fallecidos, es decir, porque los acusados
aceptaron sin escrúpulos correr el riesgo de que sus enfermos murieran.
Esos médicos y los demás detenidos -que se hallan en arresto
domiciliario- están acusados de fraude, y entre ellos figura el
propietario, Francesco Paolo Pipitone.
En esas páginas de la orden cautelar figuran casos flagrantes, vistos
en retrospectiva, y analizados ayer con horror por los diarios
italianos. Una paciente de 71 años con pulmonía y pérdidas en la
pleura, que podía haber sido tratada con un drenaje, acabó en el
quirófano y le extirparon parte de un pulmón. Una anciana de 88 años
fue operada tres veces (a 12.000 euros la operación, a cargo del
servicio público) cuando hubiera bastado una. Un octogenario con
dificultades respiratorias (uno de los cinco fallecidos), problemas de
corazón e indicios de tumor pulmonar, fue operado pese al elevado
riesgo en vez de hacerle primero una biopsia. La fiscalía cifra en 2,5
millones de euros lo obtenido de este modo abyecto por la clínica
durante los años 2005 y 2006.
Cuando prosperaba la investigación, Brega Massone, el jefe de Cirugía,
sintiéndose rodeado, escribió un mensaje SMS, que estaba ayer en boca
de todos: "Ahora ya no duermo. Estoy desesperado. Quién sabe cuántos
expedientes estarán hinchados. Me detendrán como a un estafador. El
Arsenio Lupin de la cirugía."
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