| CAROL DE BOWÉ: |
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Tengo 40 años. Nací en Tarapoto
(Perú), viví diez años en la selva amazónica y acabo de llegar a Tossa
de Mar. Doy vida: soy madre. Con Gilbert, mi esposo, he alumbrado a Sri
Nassú (18), Moisés (11), Carol Natividad (9), Arón (7) y Rose (3). Soy
sabia en parto natural y soy sanadora. ¡No al aborto, no, no! No soy
católica. ¡Dios es un bebé!- Si miras a un bebé, ves a Dios. Es vida
que sólo quiere vivir, pura conciencia de vida: ¡Dios! - Usted jamás abortaría, claro. - ¡Jamás! Eso es violencia, muerte, guerra. Qué abominación... - ¿Ni siquiera si el bebé llega con malformaciones? - ¡Eso es ver a los hijos como monstruos, como enemigos! ¡Cuánta falta de amor...! - ¿Y si es hijo de una violación? - ¿Por qué sumar sangre y muerte a la violencia? Que nazca esa vida, entréguenlo a alguien, ¡tráiganmelo aquí...! - No dará abasto... - No hay amor... Nacen hijos sin amor... Y luego esos hijos enviarán a sus padres a una residencia, claro. Los odian. - ¿Los hijos odian a sus padres? - ¿Cómo podrán los hijos amar a sus padres si han nacido sin el amor? Imposible. - ¿Por qué dice que nacen sin amor? - ¡Nacen en asépticos hospitales, donde se les arranca de la madre, se les golpea, se les aparta..., se les arrebata la felicidad! - ¿El hecho de nacer en un hospital nos roba la felicidad? - ¡No es fácil ser feliz si al llegar te reciben a golpes...! Al nacer así se quiebra la armonía con la naturaleza, con la divina energía amorosa que otorga toda salud y toda felicidad. - ¡Parir en hospitales salva miles de vidas! - Yo sólo digo lo que sé. - ¿De dónde saca esas ideas, Carol? - He alumbrado a cuatro de mis cinco hijos de parto vertical, en cuclillas, de parto natural en plena selva amazónica, asistida sólo por mi esposo, sin médicos... Por eso hablo. - ¿No había allí hospitales? - Yo era una estudiante peruana cuando conocí a Gilbert, un fotoperiodista luxemburgués que iba al Amazonas a hacer un reportaje... Nos casamos y nos instalamos en Suiza, y a mis 21 años parí allí a mi primer hijo: en un hospital... ¡desgraciadamente! - ¿Desgraciadamente? ¿Qué pasó? - Que fue tremendamente cruel: sólo nacer, le pedí a la comadrona que me dejase acariciar a mi bebé... ¡y me miró como si estuviese loca! Algo se rompió en mí... - Hoy las comadronas no harían eso... - ¡Las mujeres ya han interiorizado que parir es una enfermedad, un castigo! Y no desean ya ser madres. Aquel frío parto de hospital a mí también me arrebató la maternidad: ¡decidí no tener más hijos! Éramos, pues, una familia moderna normalita... - ¿Hasta cuándo? - Practicábamos meditación, ¡y un día entendí que no quería aquella vida artificiosa para mi hijo! Y regresamos a la selva. - ¿En qué condiciones? - En contacto íntimo con la naturaleza. En chozas. Comíamos lo que caía de los árboles. Yo meditaba humildemente. Soñé con un bebé, vi su cara... Germinó mi amor hacia ese bebé... Y quedé embarazada. Me aparté, sin más relaciones sexuales hasta el parto... - ¿Quién le dictó esas conductas? - Me dejé guiar por el instinto, con confianza plena en la vida, en la naturaleza... ¡Dar a luz a una vida es el mayor acto de creación! - ¿Y cómo fue el parto? - Bajo los árboles y el cielo, sobre la tierra, al aire libre, con agua y fuego cerca... Junto a mi esposo, con tierra y hojas por el cuerpo, sin fármacos, obstetras ni ginecólogos... - ¿En cuclillas? - Sí, pujando con cada contracción hasta que el bebé asoma su cabecita. Luego me estiro y las entrañas empujan solas al bebé, que sale fácilmente y es recibido por su padre. - ¿No padeció dolores? - ¡Si recibes en silencio el dolor, lo conviertes en dicha! El bebé nació sereno, se metió dos dedos en la boca y no lloró. En seguida lactó. Vivimos el milagro y, quietos, contemplamos esa belleza y sabiduría divinas... El bebé nacía envuelto de mi amor, del de su padre y del de su hermano mayor, que al cabo de una hora cortó el cordón umbilical con un cuchillito de mantequilla, poco a poco... - ¿Y la placenta? - Salió a los tres días, a su ritmo. Y la enterramos, ¡para que la Tierra sepa que tiene a una nueva criatura a la que proveer siempre! - ¿Cómo se sintió usted tras ese parto? - ¡Yo también renací! ¡Alumbré y me iluminé! Allí murió la Carol que era antes, la mental, y nació la Carol que soy ahora, la sabia. - ¿Sabia? - Esa conexión tan intensa con la vida me abrió los ojos de la conciencia, desperté al conocimiento divino. Desde aquel día gozo de sabiduría sanadora. - ¿Quiere decir que cura a la gente? - Todos tenemos el don innato de sanar y sanarnos, pero está adormecido, pues vivimos en lo mental. El parto en armonía con la energía universal me despertó ese don. - ¡Pues después de ese parto todavía viviría usted otros tres partos naturales...! - Sí, y cada uno más sencillo, placentero y feliz. Sentí que debíamos filmar el siguiente, el de mi hijita Carol Natividad, como testimonio del milagro del nacimiento vivo. ¡Me siento ahí la mujer más poderosa del mundo!: enseño a parir a la humanidad. - ¿Cómo cría a sus hijos? - Con lactancia hasta que caminan. Sin azúcar, sin cosméticos, sin fármacos, con todo el amor. Los educamos en casa, a cada uno según sus inclinaciones. "¡Ama y deja vivir!", aprenden. Porque... ¿de qué te sirve Harvard si luego eres capaz de asesinar? - ¿Y qué dicen sus chavales de todo esto? - Son criaturas traspasadas de salud y armonía, empapadas de amor, iluminadas: desde su nacimiento viven conectadas a la energía divina. Confían en la vida, nada les faltará. Ellos también serán sanadores. Entrevista aparecida en La Contra de la Vanguardia (VÍCTOR-M. AMELA - 07/06/2006) Ahí está Carol, jugando con su pequeña Rose ante la cámara... Esta mujer es de las que no se olvidan: la vida le circula por cada poro, por su sonrisa y su mirada que baila. Acaba de llegar a Tossa con su familia, guiada por una amiga catalana que la conoció en la selva amazónica peruana. Carol vivió allí la maternidad muy, muy intensamente, quizá como nadie la vivía desde el paleolítico... Al despedirme me regala el DVD ´Sagrado nacer´, en el que se la ve parir a su tercera hija, en la selva. Me asegura que muchas mujeres que lo han visto se han sentido confortadas, inspiradas y fortalecidas. No soy mujer y verlo también me ha resultado emocionante... Lo distribuyen en www. nacimientovivo. org, su portal. Hoy es un día ideal para esto: es el día internacional de los Derechos del Nacimiento. Última modificación ( 13-06-2006 ) |












