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¡Viva el pericardio libre!

Liberacion del Pericardio

Introducción

La osteopatía fue originalmente desarrollada a fines del siglo XIX por el doctor Andrew Taylor Still, médico norteamericano quien observó la estrecha relación entre todos los elementos de nuestro cuerpo, yendo del más sutil al más denso. Vio que la disfunción de alguno de estos elementos podía tener repercusiones a nivel de nuestra salud global.

La Osteopatía Bioenergética Celular (OBC)

Destaca la importancia del impacto emocional en nuestra salud global, y del funcionamiento de los mecanismos de protección frente a estos impactos, situados en el corazón. Estos mecanismos se desarrollan a partir del Pericardio que no es más que un conjunto de membranas muy resistentes que envuelven, protegen y fijan el corazón en el mediastino. Nuestro corazón es el órgano vital por excelencia. Y también es el receptor y catalizador de nuestra vida emocional y espiritual. Frente al miedo o cualquier otro tipo amenaza es el Pericardio quien reacciona retrayéndose, permitiendo así que el corazón siga bombeando para mantenernos en vida.

Importancia del PERICARDIO.

Por sus múltiples inserciones anatómicas y neurofisiológicas, cualquier reacción del Pericardio afecta extensivamente a todo nuestro organismo. El Pericardio está íntimamente ligado al corazón, al diafragma, las pleuras, la tráquea, el esófago, la entrada del estómago, las principales vías arteriales y venosas, el centro frénico (responsable de la respiración), el ganglio estrellado (clave en la regulación del sistema nervioso neurovegetativo), la base del cráneo, las membranas intracraneales, las glándulas Tiroides y Timo; posee además numerosos ligamentos que lo unen directamente a la columna vertebral desde el sacro hasta la base del cráneo.

A parte de sus relaciones anatómicas y neurofisiológicas, el Pericardio-Corazón es una pieza esencial para la comprensión y evolución del ser humano. Es en el Pericardio-Corazón donde se re-unen el cuerpo y el alma permitiendo en esta unión la manifestación del Espíritu.

Montserrat GASCÓN